El miedo a la oscuridad: cómo tranquilizar a tu hijo
El miedo a la oscuridad es muy frecuente hacia los 3 a 5 años, y no tiene nada de anormal. A esta edad, el niño distingue mal lo real de lo imaginario: una sombra se convierte en un lobo. Lo que le ayuda no es razonar con él, sino tomar en serio su miedo, instaurar una rutina tranquila y dejarle un punto de referencia que tranquilice, como una lucecita.
¿Por qué mi hijo tiene miedo a la oscuridad?
Porque su imaginación va a toda máquina, y todavía le falta un filtro. Los expertos lo explican de forma sencilla: el niño «aún no distingue muy bien lo que es real de lo que no lo es». En la oscuridad no ve bien su habitación, así que rellena los huecos. Una prenda sobre una silla se convierte en un fantasma. El crujido de la calefacción se convierte en un monstruo.
Por eso no se puede barrer el miedo con un «que no, que no hay nada». Para él, en ese momento, hay algo. «El fantasma que dice ver en su habitación es muy real», señalan los expertos. «Siente, por tanto, un miedo verdadero al imaginarlo.» Hacia los 3 años, los miedos más comunes son justamente los de la oscuridad, los monstruos y los ruidos que no se reconocen.
¿Hay que tomarse en serio este miedo?
Sí, y es incluso el punto más importante. «Para superar sus miedos, tu hijo necesita que te tomes en serio sus miedos y que lo tranquilices», escriben los expertos. La idea no es validar que un monstruo existe, sino validar que tiene miedo, que no es lo mismo.
Los expertos sugieren incluso una pequeña frase hecha, para tener a mano las noches difíciles: «Entiendo que esto te dé miedo y que no consigas dormir. Vamos a mirar juntos cómo hacer que se vaya ese miedo.» Luego lo acompañas a diferenciar lo que es peligroso de lo que no lo es. Esa sensación de seguridad, añaden, «le da el valor que necesita para afrontar y superar sus miedos».
La lucecita, ¿buena o mala idea?
Más bien buena idea, a condición de dejarle el control. Los expertos aconsejan: «Instala una lucecita para tranquilizarlo. No es necesario encenderla siempre. Mejor dejar que tu hijo elija usarla o no.» Una linterna a su lado también funciona muy bien. El niño que decide encender o no recupera algo de control, y es precisamente eso lo que calma.
Las autoridades de salud van en la misma línea: «la presencia de una lucecita en la habitación puede ser útil para tranquilizar al niño». Añaden una reserva técnica que conviene conocer, sobre todo para los más pequeños: no uses una lucecita con luz LED para bebés, pueden alterar sus ciclos de sueño. Para la elección concreta del material, tu farmacéutico o tu médico sabrán orientarte.
«La noche en que la luna desapareció»
Un cuento muy suave, sin pantalla, donde la oscuridad se convierte en un país tranquilo y amable. Tú das el abrazo, Tilibou se encarga de la voz.
Escuchar el episodio¿Qué pequeñas estrategias para la noche?
No hace falta hacerlo todo a la vez. Elige lo que conecte con tu hijo, y mantenlo unas cuantas noches. Estas son algunas pistas que recomiendan los expertos:
- Poner en marcha una rutina tranquila: cuento, música suave, un pequeño masaje, baño. Ayuda al niño a soltar las tensiones del día.
- Acostarlo a la misma hora cada noche: «tener una rutina da seguridad a tu hijo».
- Escuchar lo que le da miedo sin ridiculizarlo, «aunque no te parezcan fundados».
- Dejar la puerta de su habitación entreabierta: «puede tranquilizarle oírte seguir con tus actividades».
- Recordarle que la casa es un lugar seguro, y que una lucecita le espera si la necesita.
Un detalle que cuenta: los expertos sugieren evitar, justo antes de dormir, «las conversaciones, las actividades, los cuentos o los juegos que puedan alterarlo o inquietarlo una hora antes de dormir». La última hora gana cuando se mantiene suave.
Y los cuentos de monstruos, ¿se evitan?
Para nada, y es una buena noticia. Preguntados sobre este punto, los expertos responden: «No. Los cuentos que ponen en escena personajes que pueden dar miedo (monstruo, bruja, lobo) permiten a los niños nombrar las emociones que sienten.» Como los cuentos suelen acabar bien, el niño se identifica con el héroe y «supera así su miedo».
Una sola precaución: elegir cuentos llenos de humor, y evitar contar los que dan miedo justo antes de dormir, «para no despertar su miedo». ¿Y si tu hijo pide siempre el mismo cuento? «Puede ser la señal de que está domesticando su miedo.»
Las preguntas que te haces
¿Hay que mirar debajo de la cama para tranquilizarlo?
Una vez, con él, por qué no. Pero los expertos advierten: «Si lo haces cada vez, le das la razón para tener miedo.» Mejor recordarle con calma que los monstruos solo existen en los libros y las películas, y que la casa es segura.
¿A qué edad desaparece el miedo a la oscuridad?
Varía de un niño a otro. Los miedos a la hora de dormir están sobre todo presentes hacia los 3 a 5 años, y luego se atenúan al crecer. Si el miedo sigue muy intenso, persistente e invade las noches pese a tus esfuerzos, coméntalo con tu médico o tu pediatra.
Mi hijo quiere dormir con la luz grande encendida: ¿qué hago?
Propón más bien una lucecita o una linterna que él mismo controle, más suave para el sueño. La idea es dejarle un punto de luz que tranquilice, sin iluminar la habitación como en pleno día.