Un niño en pijama, de pie en su habitación apacible de la noche, poniéndose con orgullo la parte de arriba del pijama antes del cuento.
La rutina para dormir

Ponerse el pijama solo: convertirlo en un juego de la noche

Por el equipo Tilibou · Última revisión: junio de 2026 · Lectura: 6 min

El pijama es el primer paso de la noche, el que le dice al cuerpo «vamos a aflojar el ritmo». Y es también una buena ocasión de autonomía: un niño que se pone el pijama solo se siente mayor, justo antes del abrazo y el cuento. Integrándolo con calma en la rutina y deslizando un poco de juego, transformamos una posible tarea pesada en un pequeño momento de orgullo. Aquí te contamos cómo hacerlo, con suavidad.

El pijama, primera señal de la rutina

Ponerse el pijama no es solo un gesto práctico: es una referencia. Es el momento que anuncia que el día se acaba y que llega la calma. Existe una secuencia muy simple de la noche: la rutina puede empezar por el baño y, luego, ponerse el pijama antes de acostar al bebé. El pijama abre la secuencia que lleva al sueño.

Y como toda referencia, su fuerza viene de la repetición. Repitiendo los mismos gestos cada noche, creas un ambiente apaciguador y de confianza. El mismo encadenamiento cada noche (pijama, dientes, cuento, abrazo) tranquiliza al niño porque sabe exactamente qué viene a continuación. Confiarle el pijama es darle un papel en esa rutina que se sabe de memoria.

Un verdadero paso de autonomía

Detrás del pijama se esconde un aprendizaje valioso: hacerlo solo. Y lograrlo solo llena el depósito de confianza. Se observa para el vestirse en general: el niño experimenta el orgullo y gana confianza en sí mismo con sus iniciativas y sus logros. Por la noche, esta pequeña hazaña tiene un sabor particular, porque llega en un momento tierno y tranquilo.

La postura del padre o la madre sigue siendo la misma que para el resto de la autonomía: apoyar, sin hacer las cosas en su lugar. Le presentamos la parte de arriba del derecho, sujetamos la de abajo para que apunte mejor y le dejamos terminar. El objetivo no es la velocidad, sino la sensación de haberlo logrado solo. Un pijama puesto del revés y vuelto a poner del derecho entre risas vale más que un pijama perfecto puesto por mamá o papá.

Convertirlo en un pequeño juego

Por la noche solemos estar cansados, el niño y nosotros. Para evitar que el pijama se convierta en un pulso, lo aligeramos con juego. No hace falta gran cosa: un reto divertido basta para cambiar el ánimo.

El juego no le quita nada a la rutina, al contrario: hace el paso alegre y transmite el mensaje de que prepararse para dormir puede ser agradable. Conviene recordar cuánto ayuda jugar a que el niño haga suyos estos gestos, por ejemplo dejando a un pequeñín jugar con disfraces para volverse más autónomo. El pijama no es más que un disfraz de dormilón.

✦ Para escuchar esta noche

Los cuentos Tilibou

Una vez puesto el pijama y cepillados los dientes, llega el momento del cuento. Relatos cortos y suaves, sin pantallas, pensados para la recta final de la rutina. Tú das el abrazo, Tilibou se encarga de la voz.

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Cómo integrarlo en la rutina, noche tras noche

El secreto es la regularidad cariñosa. Instalamos el pijama como un paso esperado, siempre en el mismo lugar de la secuencia, sin convertirlo en un conflicto. Algunas referencias para que funcione:

  1. Mantén siempre el mismo orden: pijama, luego dientes, luego cuento, luego abrazo. El niño anticipa y coopera mejor.
  2. Prepara el pijama de antemano, dispuesto bien a la vista, para evitar la demora que hace subir el enfado.
  3. Elige un pijama fácil de poner: amplio, sin botoncitos, como se aconseja para el vestirse en general.
  4. Anuncia el pijama como el comienzo de un momento agradable, no como una orden. «Es la hora del pijama, luego leemos un cuento.»
  5. Felicita el esfuerzo, no la perfección. «¡Bravo, te has puesto el pijama tú solo!»

Poco a poco, lo que requería tu ayuda se convertirá en su rutina. Y la noche en que te anuncie con orgullo «me lo he puesto yo solo», sabrás que el pijama ha hecho mucho más que abrigar del frío: ha alimentado su confianza, justo antes de cerrar los ojos.

Las preguntas que te haces

¿A partir de cuándo integrar el pijama en la rutina de la noche?

El pijama forma parte de la rutina de manera natural desde muy pequeño. Existe una secuencia simple en la que se pone el pijama antes de acostar al niño. Confiarle ese gesto llegará más tarde, a su ritmo: empezamos ayudándole mucho y luego le dejamos hacer cada vez más solo.

Mi hijo se niega a ponerse el pijama, ¿qué hago?

Más que el pulso, probamos el juego y la regularidad. Conviene subrayar el interés de jugar para hacer suyos estos gestos, y recordar que repetir los mismos pasos cada noche crea un ambiente apaciguador. Un pijama convertido en reto divertido y siempre situado en el mismo momento de la rutina suele ir mucho mejor que una orden seca.

¿Hay que dejarle ponerse el pijama aunque sea lento o torpe?

Sí, así es como aprende y como se siente orgulloso. Conviene apoyar sin hacerlo en su lugar y alegrarse de las nuevas habilidades en lugar de buscar la perfección. Damos un empujón en el momento justo y le dejamos al niño el placer de terminar él solo.

Bueno saberlo. Este artículo es informativo y no sustituye el consejo de un profesional de la salud o del desarrollo infantil. Si el momento de acostarse se vuelve muy conflictivo en el día a día, o si el sueño de tu hijo te preocupa, coméntalo con tu médico o tu pediatra.
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Escrito por el equipo Tilibou. Creamos cuentos para dormir para niños de 3 a 7 años, y leemos mucho para acertar. Nuestros artículos citan fuentes de referencia; no sustituyen a un profesional de la salud.
Fuentes. Este artículo se basa en las recomendaciones de autoridades reconocidas en salud infantil y de la Organización Mundial de la Salud (enlace). Es informativo y no sustituye el consejo de un profesional de la salud.