La ansiedad por separación a la hora de dormir (3-7 años)
«Quédate un poco más», «no te vayas»... Por la noche, a algunos niños les cuesta dejarte salir de la habitación. Es la ansiedad por separación, y es un sentimiento frecuente a esta edad. No hace falta dramatizar: un ritual de despedida siempre igual, una rutina que tranquilice, un peluche y tu calma suelen bastar para calmar el momento. Se tranquiliza, no se fuerza.
¿Qué es la ansiedad por separación y es frecuente?
Es un fuerte miedo que siente el niño a separarse de sus padres, casi siempre del progenitor con quien pasa más tiempo. Muchas familias la han conocido desde una edad muy temprana, pero puede persistir o desaparecer y luego volver. Y no es rara: la ansiedad por separación que aparece a partir de los 3 años afecta a alrededor del 4 % de los niños.
A la hora de dormir, este sentimiento cobra todo su sentido: el momento de dormirse es el momento en que uno se separa para pasar la noche. Es normal que un niño pequeño tenga miedo a ser abandonado, y poco a poco acaba comprendiendo que su madre o su padre va a volver. A menudo, este paso se resuelve solo en unos días o semanas, el tiempo que el niño necesita para tranquilizarse.
¿Cómo calmar la hora de dormir cuando tu hijo no quiere dejarte marchar?
La palabra clave es la previsibilidad. Conviene desarrollar un ritual de despedida breve y neutro: dar un beso, decir adiós y especificar quién va a venir a buscarle, y luego marcharse. Por la noche, eso se traduce en una frase siempre igual: «Buenas noches, estoy justo al lado, nos vemos mañana por la mañana.» Siempre los mismos pasos, para que el momento se vuelva previsible y, por tanto, tranquilizador.
También conviene tener cuidado con el efecto contrario: prolongar el momento de la separación con un niño en plena crisis no es recomendable. Cuanto más se alargan las despedidas, más se instala la idea de que hay motivo para preocuparse. Una salida suave pero clara tranquiliza más que una salida que no termina nunca.
«Adiós, mamá»
Un cuento tierno sobre el momento de decir adiós, y la certeza de que volvemos a encontrarnos. Algo que tranquiliza a tu hijo a la hora de dormir, con suavidad y sin pantallas.
Escuchar el episodioLa rutina y el peluche, dos aliados de la noche
Cuando un niño se siente menos seguro, las referencias estables lo tranquilizan. Conviene conservar una rutina que dé seguridad durante toda la fase más difícil: el horario de las comidas, la hora de dormir. La rutina de la noche, siempre la misma, se convierte en un punto de anclaje: el niño sabe lo que viene, y lo que viene es suave.
El objeto de transición tiene aquí todo su sentido. Es buena idea darle a tu hijo un objeto de transición, por ejemplo su peluche preferido. El peluche hace de puente entre tu presencia y la noche. No te sustituye, pero te acompaña. Un cuento escuchado en el calor de la cama cumple un papel parecido: una voz tranquila se queda cerca del niño en el momento en que tú te alejas.
¿Y tu actitud, en todo esto?
Cuenta muchísimo. Dicho con sencillez: mantén la calma, tu actitud tranquilizará a tu hijo, que entenderá que está a salvo. Si tu hijo te siente con confianza, eso lo calmará, porque confía en ti. Dicho de otro modo, tu tranquilidad es contagiosa, tanto como tu inquietud.
Aquí tienes un guion de despedida tranquila, para la noche:
- Mantenemos la misma rutina de dormir, en el mismo orden, cada noche.
- Colocamos el peluche y una luz suave: las referencias que tranquilizan están ahí.
- Escuchamos un cuento tranquilo, bien acurrucados, el tiempo de bajar la intensidad.
- Decimos la misma frase de despedida: «Estoy aquí, hasta mañana.» Siempre la misma.
- Nos vamos con suavidad, sin alargar. Tu calma le dice al niño que no corre ningún riesgo.
Confía en ti, y confía en él. Algunas noches serán más difíciles que otras, es normal, y pasa.
Las preguntas que te haces
Mi hijo llora cuando salgo de su habitación por la noche, ¿qué hago?
Mantén un ritual de despedida breve y siempre igual: un beso, una frase que diga quién estará mañana, y luego te vas con suavidad. Una rutina estable, un peluche y tu calma tranquilizan al niño. Evita alargar la separación, porque eso puede acentuar su inquietud.
La ansiedad por separación a la hora de dormir, ¿cuánto dura?
En la mayoría de los casos, este paso se resuelve solo en unos días o semanas, el tiempo que el niño necesita para acostumbrarse y comprender que su madre o su padre siempre vuelve. Cada niño es diferente, y algunas etapas pueden ser más difíciles que otras.
¿Cuándo conviene hablar con un profesional?
Conviene consultar con un profesional de la salud si la ansiedad por separación persiste más de cuatro semanas, provoca un malestar importante en el niño y trastorna la vida diaria de la familia. Ante la duda, coméntalo con tu médico o tu pediatra.