La cucharita verde
Esa mañana, en la escuela de Lila, un olor cálido y verde se paseaba por el pasillo: venía del comedor. Lila levanta su naricita, olfatea una vez, dos veces, y antes incluso de saber qué es, suelta un gran «¡puaj!». Con su mochila demasiado grande apretada contra ella, y la oreja de su peluche asomando, Lila ya ha decidido que no le va a gustar. En el rincón de lectura, antes del comedor, hay alguien que escucha: Doudou-Hibou, el peluche que nunca se mueve delante de los mayores. Y cuando la seño se aleja hacia la ventana, el buhito abre un ojo y hace, muy suavemente, una pregunta: ¿y si, antes de decir «puaj», probáramos solo una miguita, del tamaño de nada, en la puntita de la cuchara? Entonces, muy valiente, Lila moja la cucharita verde en el plato misterioso y prueba solo un poquito. Y ahí, ¡sorpresa! No es para tanto. Hasta puede que esté rico. Y si no le gusta, no pasa absolutamente nada: uno tiene todo el derecho a que no le guste, siempre que lo haya probado primero. Este cuento ayuda a tu hijo a atreverse a probar, a superar el «puaj» automático que se dice antes incluso de intentarlo. Transmite un bonito mensaje lleno de matices: se puede probar un bocadito para descubrir, y uno tiene derecho a que no le guste, sin que sea un drama. Perfecto para las comidas y los pequeños quisquillosos. Y cuando Lila deja la cucharita verde, orgullosa de haber probado como una mayor, sonríe, le haya gustado o no. La comida termina de buen humor, y el cuento se posa muy suavemente, justo a tiempo para cerrar los ojos, con la barriga contenta. Nadie obliga a Lila a terminar su plato, y Doudou-Hibou no le dice que «está delicioso»: solo la invita a descubrir por sí misma, una miguita cada vez. Invitar a un niño a saborear el mundo a su ritmo, sin obligarlo, es todo el espíritu de los cuentos para dormir de Tilibou. Y en el rincón de lectura, el buhito vuelve a cerrar su ojo, contentísimo con su truquito. Un cuento de escuela tierno y sin pantallas, pensado para los más pequeños desde los 2 años, ideal para la hora de dormir, la siesta o el camino. Como siempre en Tilibou, el final se queda muy suave, sin música, para llegar al sueño con calma. Todos los cuentos para dormir de Tilibou en