El gran portón azul
Esa mañana pasaba algo muy, muy importante. Sobre la mesa, un bol de cereales. En la silla, una mochilita nueva, un poco grande, con dentro un pañuelo, una cantimplora y un papelito con un sol dibujado. Porque hoy, para la pequeña Lila, es su primerísimo día de escuela. Y frente al gran portón azul, su corazón da saltitos: preferiría quedarse en casa, con Mamá. «La casa seguirá aquí esta noche, no se va a ningún lado», le susurra Mamá con dulzura. «Y esta mañana, hay alguien esperándote: toda una escuela, con una seño, amigos, y un perchero solo para ti, con tu dibujo de sol.» Así que, de la mano, cantando bajito la canción de la mañana, Lila cruza el gran portón azul, con la barriga un poco apretada. Al otro lado está la Seño Lou, toda sonrisas, un colgador con su nombre, juegos, y pronto un buhito de peluche en el rincón de lectura, Doudou-Hibou, que vela con dulzura. Poco a poco, el nudo de la mañana se deshace, y Lila descubre que uno puede estar a gusto, incluso lejos de casa, incluso cuando Mamá no está al lado. Este cuento acompaña con dulzura uno de los momentos más grandes de los pequeños: la primera separación, el primer día de escuela o de guardería. Tranquiliza a tu hijo con una idea muy sencilla y esencial: Mamá siempre vuelve, la escuela es solo un rato mientras tanto, y allí uno puede estar bien acompañado e incluso pasarlo muy bien. Y cuando, al final del día, Mamá por fin reaparece en el gran portón azul, Lila entiende que el día ha pasado y todo ha salido bien. El cuento se posa entonces muy suavemente, tranquilizador y cálido, justo a tiempo para acurrucarse y cerrar los ojos, listo para una nueva mañana. Mamá nunca le dice a Lila que su miedo es una tontería, y tampoco la obliga. Nombra lo que tranquiliza, canta la canción, promete volver, y cumple su promesa: tomarse en serio la gran emoción de un pequeño, sin restarle importancia, es todo el espíritu de los cuentos para dormir de Tilibou. Y en el perchero, el solecito de Lila brilla todo el día, esperando su regreso. Un cuento de escuela tierno y sin pantallas, pensado para los más pequeños desde los 2 años, perfecto para preparar la vuelta al cole o calmar los nervios de un primer día, ideal para la hora de dormir, en el coche o antes de la siesta. Como siempre en Tilibou, el final se queda muy suave, sin música, para deslizarse hacia el sueño sin despertar a nadie. Todos los cuentos para dormir de Tilibou en