Tilibou · El fantasma que tenía hipo (Halloween)
🎃 Halloween · Cuento de Halloween

El fantasma que tenía hipo

⏱ 13 min · 👶 desde los 3 años

Esa noche, en la Aldea de las Calabazas, Zélie y Réglisse paseaban por la Plaza de los Faroles, bajo la niebla suave, cuando oyeron un ruido raro: un «bu», seguido de un «hip». ¡Parecía un fantasma que se hubiera atragantado! Curiosa, Zélie quiere ir a ver, mientras que Réglisse preferiría volver a casa y meterse bajo la manta. Detrás de la calabaza más grande, todo blanco y todo suave, hay un fantasmita llamado Hippo, ensayando en su rincón. El pobre Hippo quiere tanto hacer «¡BU!», un gran BU bien aterrador. Pero cada vez, es más fuerte que él: «¡BUUU-hip!» Ese hipo ridículo lo estropea todo, y Hippo está desesperado. Nunca, piensa, asustará a nadie con semejante hipo. Casi lloraría de vergüenza. Entonces Zélie, en vez de compadecerlo, suelta una gran risa muy simpática: ese «bu-hip» es lo más gracioso que ha oído en su vida. Y poco a poco, Hippo entiende que no necesita para nada dar miedo para ser estupendo. Su pequeño defecto, ese hipo que lo desesperaba, se convierte en su mejor cualidad: es el fantasma más divertido de toda la Aldea. Este cuento ayuda a tu hijo a aceptarse tal como es, con sus pequeñas diferencias. Recuerda, entre risas, que un defecto puede convertirse en una fuerza, que no hace falta ser perfecto para que te quieran, y que reírse de buena gana suele valer mucho más que dar miedo. Un bonito mensaje sobre la confianza en uno mismo y el humor. Y cuando toda la Aldea se echa a reír de felicidad ante el fantasma con hipo, Hippo resplandece, orgullosísimo de su «bu-hip». La noche de Halloween se vuelve alegre y suave, y el cuento se posa muy suavemente, justo a tiempo para cerrar los ojos con una sonrisa. Zélie nunca se ríe con maldad de Hippo: se ríe con él, no de él, y lo ayuda a ver todo lo maravilloso que tiene. Ayudar a un pequeño a querer lo que lo hace único, en vez de querer corregirlo, es todo el espíritu de los cuentos para dormir de Tilibou. Y en la Plaza de los Faroles, las calabazas se ríen en silencio en la niebla, hasta que los párpados pesan. Un cuento de Halloween tierno y sin pantallas, pensado para los más pequeños desde los 3 años, ideal para escuchar bien calentito a la hora de dormir, en el coche o antes de la siesta. Como siempre en Tilibou, el final se queda muy suave, sin música, para deslizarse hacia el sueño sin despertar a nadie. Todos los cuentos para dormir de Tilibou en

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