La carta sin dirección
En el taller del Polo Norte hay una gran caja de madera donde caen, en un remolino de nieve, todas las cartas de los niños del mundo. Cada noche, Papá Noel se acomoda en su sillón, con las gafas en la punta de la nariz, y las lee una por una. De cada una sabe de quién es y qué lleva de verdad ese niño en el corazón. Al menos… casi siempre. Porque esta noche, Papá Noel se detiene en una carta distinta a las demás. Sin nombre, sin dirección, sin una sola palabra. Solo un dibujo de niño, muy pequeñito: una casa, una ventana, y en la ventana, una silla vacía. Una silla solita. Entonces, ¿de quién es esta carta silenciosa, y qué pide, muy bajito, este dibujito de una silla vacía? Y así empieza una investigación tierna, pista tras pista, a través de la noche de Navidad. Pim y Papá Noel observan, piensan, y poco a poco comprenden que ese niño no pide un juguete: pide un poco de compañía, un poco de presencia, alguien que se siente en la silla vacía. Y eso, justamente, es un regalo que Papá Noel sabe dar. A lo largo de la búsqueda, tu hijo descubre que el mejor regalo no siempre es un juguete, y que cuidar a alguien que se siente un poco solo llena el corazón de un gran calor. Es un cuento tierno y luminoso sobre estar presente para los demás, sobre escuchar, y sobre la importancia de no dejar a nadie solo la noche de Navidad. Y cuando la sillita vacía por fin se llena, y una carita se ilumina de felicidad, todo se vuelve apacible y cálido por dentro. La noche se cierra suavemente sobre esta bonita sorpresa, las estrellas velan, y el cuento termina tranquilo, listo para acompañar a tu pequeño, con el corazón sereno, hasta el país de los sueños. Papá Noel no aparta esa carta rara solo porque no pide nada concreto. Al contrario, se detiene en ella más tiempo y trata de entender el corazoncito que se esconde tras el dibujo: adivinar lo que un niño necesita de verdad, más allá de las palabras, es todo el espíritu de los cuentos para dormir de Tilibou. Y junto al sillón, el fuego crepita suavemente mientras la nieve gira en la gran caja de cartas. Un cuento de Navidad sin pantallas, pensado para los más pequeños desde los 2 años, ideal para la hora de dormir, la siesta o el camino. Como siempre en Tilibou, el final se queda muy suave, sin música, para llegar al sueño con calma. Todos los cuentos para dormir de Tilibou en